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Jorge Melguizo: “No me gusta el concepto de ciudad inteligente, queremos ser una sociedad inteligente”

10 de julio de 2017 | 12:00 pm

El periodista colombiano habló sobre innovación, creatividad y la transformación de Medellín, el municipio que salió de la crisis más profunda para ser una mejor ciudad.

Además de ser comunicador social y consultor internacional en gestión pública y proyectos urbanos, Jorge Melguizo integró el gobierno de Medellín entre 2004 y 2010 como secretario de Cultura Ciudadana y de Desarrollo Social. Durante el primer encuentro de la Red de Ciudades Creativas (RCC) –realizado en el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, La Plata– brindó una conferencia para intendentes y secretarios de cultura en la que hizo un repaso del proceso de construcción y transformación de Medellín y de la necesidad de que las ciudades apuesten a la creatividad e innovación para un mejor presente y futuro.

En 2016 Medellín ganó el premio Lee Kuan Yew World City –algo así como el Nobel de las ciudades–. Las otras finalistas fueron Toronto, Aukland, Sidney y Viena. Antes de Medellín lo habían recibido Nueva York, Jeju y Bilbao. Y hace tres años le dieron un premio que puso a Colombia en el mapa de la innovación mundial: el premio a la Ciudad más Innovadora del Mundo, entregado por el Urban Land Institute, el Wall Street Journal y el City Group. En esa final también participaron Nueva York y Bilbao.

Desde 2004 Medellín empezó a ser noticia internacional por sus procesos de transformación urbana y social. “Hoy el municipio recibe cada día delegaciones de muchas ciudades de todo el mundo que van a ver lo que hicimos y seguimos haciendo. Muchas de esas delegaciones se quedan con la visita panorámica, la que se hace desde el desde el relato oficial –siempre parcial– y, desde el morbo: cómo una ciudad que fue sinónimo de narcotráfico y violencia se convirtió en pocos años en referencia de transformación”, cuenta Melguizo.

Hay quienes se interesan no sólo por los resultados, sino especialmente por cómo fue el proceso: las claves económicas, los detonantes, las personas y organizaciones detrás de esas transformaciones evidentes en calles y barrios. A su vez, se preocupan por los resultados reales, la sostenibilidad de los proyectos cuando cambian los gobernantes y la participación de la sociedad. Asimismo, los concierne el papel de las empresas privadas, no así el rol de las universidades en esas transformaciones.

Medellín: Propuestas, utopías y epopeyas

La primera premisa fue llevar el concepto de cultura más allá de las bellas artes: cultura para apreciar la propia vida y para aprender a convivir. Además, destacó que no se propusieron ser ganadores de muchos reconocimientos mundiales, ni ser referentes para otras ciudades.

Jorge Melguizo –quien está vinculado a proyectos sociales y culturales a través de agrupaciones barriales, ONG e instituciones públicas– continuó con el repaso de aquellas ideas que comenzaron en la teoría para luego llevarlas a la práctica. “Decidimos iniciar la necesaria construcción de una sociedad mejor, que los niños y niñas que nacieran durante nuestro gobierno tuvieran mejores oportunidades, dedicar gran parte de nuestro presupuesto público a la educación y la cultura, con énfasis en la innovación educativa y en la creación cultural. Nos propusimos dejar de ser una ciudad asociada a la violencia, al narcotráfico y a Pablo Escobar, para ser una ciudad asociada con la educación y la cultura”.

La prioridad inicial fueron los jóvenes, por lo que en sus programas destinaron buena parte de recursos en formación, reconocimiento y potenciación de aquellos chicos con talento.

Asimismo, mediante calidad y transparencia generaron confianza en la gente. Y agregó: “Nos propusimos ser un laboratorio social y urbano, donde se ensaya, se experimenta, se fracasa, y donde se aprende de cada fracaso”.

A pesar de los avances logrados, aún quedan cosas por mejorar: ser una ciudad con menos pobreza estructural, con mayor equidad. Lo mismo sucede con los hechos violentos: en 25 años, se disminuyó un 95% la tasa de muerte violenta por homicidio, aunque aún hay una tasa de muerte violenta que es tres veces el promedio mundial, por lo que el desafío continúa.

Al finalizar su relato, Melguizo afirmó que la creatividad de Medellín radica en “haber creído que era posible salir de la crisis más profunda para ser una mejor ciudad, y convertir el desafío en uno colectivo, de toda la sociedad, no solo del gobierno ni del gobernante de turno”.

Para Melguizo, una ciudad creativa se enfoca en “hacer posible lo que hay que hacer” y mencionó a Río Gallegos para dar un ejemplo de nuestro país, ya que es cercano a su intendente, Roberto Giubetich, y Adriel Ramos, el secretario de Desarrollo Comunitario.”Con cero presupuesto de inversión, con un 112% dedicado a nómina cuando empezaron a gobernar en diciembre de 2015, están logrando sacar adelante proyectos de un gran simbolismo, generadores de confianza y de dignidad”.

Su última reflexión la dedicó a la idea de Ciudades Inteligentes: “En Puerto Alegre relaté un cuento parecido a este que hoy les conté en La Plata. Y terminé diciendo que no éramos una ciudad inteligente, que no me gustaba eso de Smart Cities. Que lo que queremos ser es y en ello estamos poniendo nuestro mayor esfuerzo, es una Smart Society, una sociedad inteligente”.