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Medellín, ciudad y sociedad creativa

11 de julio de 2017 | 12:00 pm

El comunicador social Jorge Melguizo redujo a nueve conceptos claves que ayudaron a la transformación de la ciudad colombiana, durante una conferencia para la Red de Ciudades Creativas.

1. “La transformación de Medellín es un proceso que lleva al menos 27 años, iniciado desde la sociedad civil y con un alto compromiso del gobierno municipal desde el 2004. No es un milagro, como lo calificó –aunque haya sido con intención positiva– Francis Fukuyama, en un largo artículo en el New York Times. No es obra de un intendente, ni de un grupo de iluminados. Ha sido un trabajo colectivo, intenso, dinámico, de concertación entre muchas personas y organizaciones y empresas y entidades públicas municipales, departamentales y nacionales, desde principios de los noventa”.

2. “La reciente transformación de Medellín tiene una de sus principales bases en una política pública de transparencia, impulsada desde enero de 2004: los dineros públicos son sagrados. Esto llevó a cambios en la manera de gestionar los recursos públicos y, especialmente, a la creación de muchas veedurías ciudadanas, espacios de control social hacia las acciones gubernamentales”.

3. “Las prioridades presupuestales de Medellín son la educación y la cultura. Desde el 2004 se dedica entre el 30 y el 40% de todo el presupuesto de la ciudad a ambos asuntos. Un par de datos de nuestro presupuesto en el período 2004-2007 ayudan a entender la dimensión de este cambio: en educación pública, pasamos del 12% al 40% del presupuesto municipal y en cultura pasamos del 0,68% al 5% del presupuesto municipal”.

4. “La financiación del gobierno municipal de Medellín viene de tres fuentes, más o menos en partes iguales: el impuesto predial, que se ha incrementado en costo y en recaudo; el Sistema General de Participación, que llega de la nación solo para salud y educación (y alcanza para el funcionamiento pero no para el valor agregado de ambos asuntos: ese valor agregado lo pone la ciudad con sus propios presupuestos); los excedentes de Empresas Públicas de Medellín (EPM). EPM es 100% pública, es la prestadora de todos los servicios domiciliarios (agua, cloaca, gas, electricidad, basura), es la accionista mayoritaria de UNE, la mayor empresa de telecomunicaciones (tiene el 51% de participación, el otro 49% lo tiene la multinacional sueca Milicom), es dueña del 25% del negocio de servicios domiciliarios del país a través de empresas en toda la geografía nacional (la regulación del país no permite comprar más del 25% para evitar la creación de un monopolio) y es dueña de grandes hidroeléctricas nacionales (hoy está construyendo, en partes iguales con el gobierno departamental de Antioquia, la mayor hidroeléctrica en la historia de Colombia, HidroItuango, ubicada a 170 kilómetros de Medellín, y que generará 2 mil 400 megavatios de energía)”.

5. “Las finanzas del gobierno de la ciudad son muy sanas: solo el 14,3% se dedica a funcionamiento, personal incluido; el 1,83% va funcionamiento de los tres órganos de control (legislativo, disciplinario y fiscal); el 5,28% se destina al servicio deuda (incluyendo el bono pensional de los empleados; Medellín tiene calificación Triple A por parte de las calificadoras internacionales y cuando salimos a vender a la banca mundial bonos de deuda externa es mayor la demanda que la oferta); el 78,59% va a inversión, y de este porcentaje el 19,6% va a inversión en obra física y el 80,4% va a inversión social pura y dura”.

6. “Construimos la gobernabilidad con gobernanza. Es decir, con participación social desde todos los ámbitos. Impulsamos y apoyamos y fortalecemos los espacios de democracia participativa y deliberativa, para que complementen (o se opongan, también) a la democracia representativa. No construimos gobernabilidad con clientelismo, con burocracia, con acuerdos bajo la mesa entre partidos políticos ni comprando conciencias, sean políticas o comunitarias”.

7. “Nuestras intervenciones urbanas y sociales se hacen mediante lo que llamamos urbanismo social o proyectos urbanos integrales. Intervenimos en un territorio de manera articulada entre todas las dependencias del gobierno municipal y en relación con dependencias de otros niveles de gobierno (nacional, especialmente), y en concertación con empresas, universidades y organizaciones sociales y comunitarias. La articulación se evidencia, por ejemplo, en la definición de metas e indicadores comunes entre las dependencias, en el plan de desarrollo de entidades responsables y corresponsables, y en la complementariedad de los proyectos”.

8. “Lo que estamos intentando es una transformación social, no solo urbana. Durante años dijimos que lo que en Medellín buscábamos era que toda obra física, urbana, tuviera contenidos y resultados sociales. Pero yo creo que lo que realmente intentábamos decir era algo que suena muy parecido pero que es todo lo contrario: lo que en Medellín venimos intentando desde principios de los años noventa es una profunda transformación social, con contenidos y resultados urbanos. No estamos cambiando la ciudad sino la sociedad. Definimos qué tipo de sociedad queremos ser y a partir de esas definiciones definimos qué obras hay que hacer”.

9. “La transformación de Medellín es una transformación ética, no solo estética: todo el que va a Medellín habla de las grandes obras de ciudad y, especialmente, de las grandes y bellísimas obras en nuestros barrios populares, esos que ustedes llaman villas. Pero detrás de esas grandes y maravillosas obras físicas, que son las que salen en las fotografías (y que se han convertido en símbolos de la transformación), está lo que no puede verse pero sí sentirse y apreciarse hasta la emoción cuando se recorren los barrios de Medellín: el cambio es de la sociedad, el cambio es cultural, el cambio se constata en la calidad de lo público y en su apropiación y buen uso por parte de la comunidad. Esa transformación social, cultural ética, es hacia una ciudad que esté definida por las palabras equidad, cohesión, oportunidades y convivencia”.